reflexiones

Sobre madres estresadas ante una pandemia

8 junio, 2020

El fenómeno que paralizó el mundo moderno y toda «gadgetomisión» pre-programada…

Antes de avanzar en el tema, anunciarte que no vas a encontrar un análisis social sobre el efecto del confinamiento en la infancia ni nada parecido, no quiero decepcionarte: lo que a continuación voy a compartir es mi experiencia personal desde que inicié este blog y la culminación  que ha traído la pandemia del COVID-19 a mi vida personal, familiar y el impacto a partir de ahora en este espacio que desempolvo y abro las ventanas a cal y canto para ti, así que bienvenida de nuevo tu, gadgetomami.

Dicen que algunas de las cosas positivas que ha traído el confinamiento por el coronavirus, además de dar un respiro al planeta, es que muchos hemos podido  tener»más tiempo de calidad» con nuestros hijos…….🦗🦗🦗🦗………podríamos escribir un libro sobre ello (se escribirán, seguro) y que es el momento de reflexionar, conectar con uno mismo, poner consciencia en como vivimos, lo que hacemos, por qué lo hacemos y reinventarse para lo que se ha denominado  «la nueva realidad»-espero nueva entrada en la wikipedia para reenlazar:  una gadgetomami siempre va con su mente por delante de ella misma-.

Y estas afirmaciones, he de confesar, que me han llevado a una profunda reflexión, de lo más íntima y personal sobre lo que ha estado pasando en mi vida en los últimos años, que ha motivado a aceptarme como soy, con mis limitaciones, perdonarme por auto-exigirme, amarme con mis claros y oscuros y retomar este espacio en la red para dar luz  a muchas otras gadgetomamis  que como yo, estaban viviendo en modo S.O.S  hasta ahora. 

Mi historia podría ser la tuya y la de miles, millones de mujeres, que siguiendo lo que se nos pautó desde pequeñitas, hemos ido cumpliendo cada fase, entregando lo que se esperaba de nosotras que  hiciéramos en cada etapa: primero ir al colegio a aprender, luego estudiar, examinarse para la universidad, decidir donde desgastar tu tiempo y energía un puñado de años en los que memorizas para vomitar lo aprendido en pruebas eliminatorias que deciden si tus aptitudes demostradas te definen como «apta» o «no apta»  para ejercer posteriormente una profesión que avala un papel, firmado por alguien que no te ha conocido, llamado título; incorporarte posteriormente al mundo laboral, que se supone «ya-no-prácticas» y repetir el modelo del padre y/o madre ausente que viviste desde chiquita mientras hacías los deberes sola o inventabas fantasías para evadir tu soledad. Lo que tenemos en común además es que nadie nos enseñó a vivir y ser, sino a ejecutar y hacer , ya no hablamos de la gestión emocional o de la necesidad de desarrollar un lado espiritual («-¡eso es de sectas!»).

Lo que es original de mi vivencia, es el momento concreto (aka «Aha moment») en que sentí me había convertido en una gadgetomami y desde lo más íntimo y sanador hoy, es lo que quiero compartir contigo, porque si estás en un momento, que lejos lejos de ser similar al mío, sientes de alguna forma, que te cuesta remontar, te sientes superada o estresada por las circunstancias que estás viviendo, te bloqueas, tienes ansiedad o estás sufriendo por la incerteza y el esfuerzo físico-mental de adaptarte a una nueva situación, es momento de actuar y no dejarlo pasar.

Yo eperimenté todo eso: hace 6 años mi ideario sobre la maternidad primeriza topó de morros con la realidad de la vida del recién autónomo inexperto, que acababa de reinventarse anhelando llevar las riendas de su propia vida a favor de la conciliación en la crianza y la libertad laboral….ilusa de mi…

Llegó lo más bonito de mi vida, «🌈mi-mini-Arco-Iris🌈» no sin antes muchos baches que superar. Empecé a vivir los primeros meses de su vida como si fuera madre soltera, pues en aquella época mi pareja trabajaba hasta 10-14h fuera de casa, todo el día de pie y/o de viaje… ni os cuento lo cansado que llegaba ya a casa, yo sola tenía que lidiar con el día a día como autónoma con un bebé recién nacido que apenas me dejaba avanzar en mi actividad generándome frustración por no llegar ha alcanzar las metas diarias que me proponía o por llegar exhausta y olvidándome de otros «qué-haceres» tan importantes, por ejemplo, como apagar el fuego de la olla que tenía cocinando antes de irme a dormir…(un día analizaré las placas STOP-gas del mercado….) , por ese motivo, no dudé en mudarme a un piso con más amplio y mayor luz natural al lado de donde vivía mi madre, con el anhelo de poder contar con su ayuda, pensando a nuestro favor que en unos meses se jubilaba…

Parecía que el esfuerzo diario de cuidar a un bebé, hacer comida, ropa, casa, compras, vida-de-autónoma e inicio de guardería a la vista iba a reducirse en breve y entonces llegó la noticia al hogar como jarro de agua fría: el diagnostico de cáncer de mamá triple negativo de mi madre justo cinco años después de fallecer de una larga enfermedad también mi padre.

De este tema solo puedo dar mucho ánimo a quien lo sufra directa o indirectamente, si bien es el más agresivo y de tratamiento con menor diana terapéutica dirigido a erradicar su reincidencia, los tratamientos hoy en día son realmente efectivos, detectado en estadios iniciales como fue el caso, es e buen pronóstico y no ha de ser sinónimo de fatalismo, una prueba es que en nuestro caso (hablo en plural porque la enfermedad convivió en la familia) después de la operación par extirparlo y los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, todos los controles se han ido superando hasta los 5 años posteriores, rebasando los 2-3 años iniciales de mayor reincidencia de aparición….

Este hecho, añadió una preocupación más y no pequeña: como decía una compañera «en la vida real es muy difícil ser, a la vez, madre, cuidadora, organizadora, compradora, trabajadora, limpiadora, además de sexy y buena amante«…¡AMÉN!

Y aunque la recuperación física de mi madre, llegó a su fin coincidiendo con el final de todos los tratamientos al año justo de su diagnóstico, la vida aún preservaba una inesperada prueba a toda la familia que me graduó de sobremanera como gadgetomami y que contaré en otro post…Hasta entonces recuerdo aquella época en la que me rendí, dejé mi ideal de vida laboral autónoma para trabajar por cuenta ajena y asegurarme una estabilidad económica que cubriera mis necesidades familiares y me permitiera contratar ayuda para organizar el día a día siempre que lo necesitara , ese fue mi primer «Aha, moment» y es que amigas, una gadgetomami no está obligada a poder con todo, NO, esa afirmación, como dice alguien a quien sigo, es una «mierdad» una verdad de mentira o una mentira que se ha dicho y dado por hecho socialmente tantas veces que parece se deba convertir en una verdad y lo único que hace es perseguir aún a las mujeres como un mantra fustigador… ni os cuento lo que me pasaba por la cabeza cuando la gente me preguntaba aún si me animaba a un segundo hijo e ir a por la parejita…es curioso comprobar en qué pone la atención alguna gente y no deparar en preguntarte ¿cómo estás tú?¿qué necesitas?

Esta sociedad, la nuestra, no está educada para afrontar el sufrimiento y eso, amig@s lo hemos vivido tod@s desgraciadamente estos días….por eso quiero deciros lo importante que es PEDIR AYUDA cuando sentimos indicios de DESCONTROL POR ESTRÉS o ANSIEDAD, pedir ayuda o reconocer limitaciones está bien, son sentimientos humanos y debemos reconocerlos, solo así podremos de verdad aceptarlos, cogerlos de la mano y avanzar de manera sanadora junto a ellos.

¿Y tú, cómo te has sentido durante este tiempo de confinamiento? ¿qué moemntos de estrés has sentido que te han superado?

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